Lo cotidiano cambia con las fiestas




José y yo esperábamos a que comenzara el evento. Llevábamos media hora, sentados con nuestra cámara análoga y cuaderno en mano, esperando a que diera inicio el famoso 'yipao'. El olor a expectativa se sentía en el ambiente; las personas iban de un lado a otro
tratand de encontrar una ubicación apropiada para ver el desfile o buscando entre la gente a las personas con las que quedó de encontrarse. Ése sábado 10 de octubre, el día estaba seco, más seco que todos estos días de verano; no venteaba, el asfalto traspiraba calor y el sol, tenue pero cadente, hacía que el estar ahí sentados fuera realmente agotador. Era raro ver tanta gente acumulada en aquel sitio. El round point de 'tres esquinas', como es llamado por los habitantes, normalmente esta lleno de carros circulantes, de buses que llegan de los municipios aledaños o del valle, de tractomulas, de buses de uso público que se dirigen al sur de la ciudad y sólo se ve circular gente que viva en los alrededores o los viajeros que se bajan del bus con sus maletas en ese sitio para abordar taxi. Pero ese día las cosas habían cambiado por completo. La publicidad realizada
para tal evento había logrado movilizar mucha gente en toda la carrera 18, por donde transitaría el yipao y mas aun en eses sitio, donde practicamente comenzaría el desfile.

Era gracioso ver como el 'pueblo' de Armenia, sin distinción de estratos, se aglomeraba en la calle; se veía la gente del sector popular al lado de las chicas 'play' con cara de "esta gentuza ¿qué?", pero igual todos compartían un mismo espacio, una sola situación.

Los niños preguntando: -mami, ¿por qué no comienza?-, mientras se comen un delicioso helado, helado vendido por una de las muchas personas que aprovechan las festividades
para vender sus productos,
varios de ellos vendedores informales con venta de globos llenos de helio con múltiples colores, la señora con su puesto de mango y forcha, la madre,no se si lo era, con sus niños cargando los baldes llenos de hielo y cerveza en lata para la venta.

El sudor hacía brillar todos los rostros desconocidos que había en la glorieta, muchos de ellos protegidos con sombrilla o con la mano contra el sol deslumbrante que hacia el occidente iba corriendo muy muy lento en busca de ocultarse, ya acompañado de esto las personas se ventilaban con abanicos con publicidad de 'une', con las viseras de 'telmex', con la publicidad de las fiestas aniversarias Armenia 120 años o simplemente con la mano.

Estas fiestas habían sido destinadas a la familia, con eventos como teatro infantil, desfile con las mascotas, atracciones mecánicas. deportes extremos, entre otros, que buscaban la integración del hogar mas que la rumba y el trago, y el yipao era una fiel representación de unión familiar y en muchas de ellas se destacaba que hasta el perro los acompañaba. La gran mayoría tenían mascotas pequeñas, los mas comunes eran los perros freinch poodle que son típicos en las familias quindianas.

Por otra parte, como en todo buen evento que atraiga muchas personas, habían muchos policías que se ubicaban a lo largo de la carrera o en la glorieta en el lado de la carrera 19. Ese día había caos vehicular ya que el yipao se había apropiado de la carrera 18 y todos los carros debían movilizarse por la otra calle 'la de bajada' para entrar o salir de Armenia, por ende era normal que personas que fueran para el desfile, como yo, llegaran mas tarde de lo previsto.

"¡Comenzó el desfile!" y con él las fotografías; nosotros por un lado, tomando fotos académicas, y por otro, las personas del común que llevaban sus cámaras digitales o los celulares. En ese instante miramos alrededor y vimos que en ése sitio se habían congregado muchos de nuestros compañeros para hacer el mismo trabajo de nosotros, al igual que varios medios de comunicación que empezaban sus notas desde el comienzo del evento. Llevaban distinción del medio para el que trabajaban, gorras, equipos de alta calidad para hacer el cubrimiento, mientras nosotros con la cámara análoga prestada por un vecino, con mas de 30 años de edad, sólo teníamos cara de principiantes.


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